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viernes, 18 de febrero de 2011

JOSE LUIS SAMPEDRO Y SU MAGNIFICA LUCIDEZ A LOS 92 AÑOS


Jose Luis Sampedro, ese escritor de novelas eternas, nos habla en este video de la finalización de nuestro sistema Occidental y como me ha impresionado la profundidad y veracidasd de sus reflexiones quiero entresacar una de las frases que más me ha impresionado en dos sentidos; el primero el de la contundencia de su afirmación y el segundo, la penosa realidad de sus palabras.  Y digo penosa desde la visión más humanoide y pesimista porque si escuchasemos a David Spangler,  otro escritor -en este caso de ensayos- diría, aunque con otras palabras, que la visión catastrofista de la realidad no ayuda al cambio sino que nos sume en un desasosiego creciente y venenoso que dependiendo de las tendencias psíquicas de la persona terminan en la generación de obsesiones, paranoias, depresiones o cualquiera de esas "enfermedades del alma" que tanto aquejan a nuestra sociedad actual. 

Dice, Sampedro que el problema por el que no solucionamos la crisis que nos aqueja (desde la mediambiental a la social y económica) es porque a los que tienen el poder de hacerlo ... no les importa y en cambio los  que sí están interesados en la acción, no disponen de los medios. 

Disfrutad herman@s, disfrutad...

miércoles, 16 de febrero de 2011

AMAR A QUIEN NOS HACE DAÑO


No puedo dejar de reconocer que aunque no soy católica practicante (en el sentido de ir a misa todos los domingos o rezar el rosario todos los días), si que estoy abierta a la Espritualidad y en ella a la oración, a la Conciencia, al apoyo del que sufre y a todo lo que de trascendente, evolutivo y social tiene.  Estuve muchos años en colegios de monjas tanto interna, como externa y ahí no aprendí, precisamente, esa forma de ver lo sagrado sino más bien lo religioso y dogmático.  Lo que sí aprendí a amar, respetar y alabar es no tanto la figura de Jesús (que también) sino su mensaje fabuloso que nos lleva,  de manera directa, a mirar a Dios  (en la experiencia inequívoca   de LO VERDADERO, LO BUENO Y LO BELLO).  Muchos se quedaron mirando sólo al dedo que apuntaba a la luna y ahí siguen embobados con el apéndice de la mano que los dirige.  Yo sin duda miré más allá desde muy pequeña y conocí la geografía de la luna que el dedo mostraba ... y aún sigo explorando. 

Por todo lo anterior es por lo que me gusta tanto el mensaje de Jose Antonio Pagola (un trasgresor de la curia romana por su polémico libro del 2008) que nos presenta a un Jesús más humano (y por lo tanto más divino, diría yo) y más cercano y auténtico.  Me llegan estos mensajes a través de mi estimado amigo el monje de Santa María de Huerta que ahora se entregra a la labor en tierras marroquiés desde hace dos años. Vaya para el todo mi cariño y agradecimiento.

La llamada a amar es seductora. Seguramente, muchos escuchaban con agrado la invitación de Jesús a vivir en una actitud abierta de amistad y generosidad hacia todos. Lo que menos se podían esperar era oírle hablar de amor a los enemigos.

Sólo un loco les podía decir con aquella convicción algo tan absurdo e impensable: «Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen, perdonad setenta veces siete... »

Y ahora os dejo con Págola;


¿Sabe Jesús lo que está diciendo? ¿Es eso lo que quiere Dios?
        
Los oyentes le escuchaban escandalizados. ¿Se olvida Jesús de que su pueblo vive sometido a Roma? ¿Ha olvidado los estragos cometidos por sus legiones? ¿No conoce la explotación de los campesinos de Galilea, indefensos ante los abusos de los poderosos terratenientes? ¿Cómo puede hablar de perdón a los enemigos, si todo les está invitando al odio y la venganza?
        
Jesús no les habla arbitrariamente. Su invitación nace de su experiencia de Dios. El Padre de todos no es violento sino compasivo. No busca la venganza ni conoce el odio. Su amor es incondicional hacia todos: «El hace salir su sol sobre buenos y malos, manda la lluvia a justos e injustos». No discrimina a nadie. No ama sólo a quienes le son fieles. Su amor está abierto a todos.
        
Este Dios que no excluye a nadie de su amor nos ha de atraer a vivir como él. Esta es en síntesis la llamada de Jesús. "Pareceos a Dios. No seáis enemigos de nadie, ni siquiera de quienes son vuestros enemigos. Amadlos para que seáis dignos de vuestro Padre del cielo".
          
Jesús no está pensando en que los queramos con el afecto y el cariño que sentimos hacia nuestros seres más queridos. Amar al enemigo es, sencillamente, no vengarnos, no hacerle daño, no desearle el mal. Pensar, más bien, en lo que puede ser bueno para él. Tratarlo como quisiéramos que nos trataran a nosotros.
        
¿Es posible amar al enemigo? Jesús no está imponiendo una ley universal. Está invitando a sus seguidores a parecernos a Dios para ir haciendo desaparecer el odio y la enemistad entre sus hijos. Sólo quien vive tratando de identificarse con Jesús llega a amar a quienes le quieren mal.
        
Atraídos por él, aprendemos a no alimentar el odio contra nadie, a superar el resentimiento, a hacer el bien a todos. Jesús nos invita a «rezar por los que nos persiguen», seguramente, para ir transformando poco a poco nuestro corazón. Amar a quien nos hace daño no es fácil, pero es lo que mejor nos identifica con aquel que murió rezando por quienes lo estaban crucificando: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".    
José Antonio Pagola

José Antonio Pagola (Añorga, Guipúzcoa, 1937) es un sacerdote español licenciado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma (1962), Licenciado en Sagrada Escritura por Instituto Bíblico de Roma (1965), Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica de Jerusalén (1966). Es conocido por haber sido el vicario general del obispo de San Sebastián José María Setién. Su último libro ha sido criticado fuertemente y finalmente ha sido retirado por la propia editorial PPC a pesar de contar con el nihil obstat e imprimatur episcopal de monseñor Uriarte obispo de San Sebastian.

sábado, 12 de febrero de 2011

SANTUARIO de JAMES CAMERON



Hasta ahora había escrito en el blog (poco eso es cierto) más por promoción personal (por eso de que quien hoy no tiene un blog no se come una rosca, porque es más moderno... porque es más interactivo, etc.) y en cambio no había vivido las mieles o el gusanillo de compartir con el ciberespacio mis entrañas emocionales, mis pensamientos recien cocinados, mis sensaciones más espontáneas. De pronto la blogosfera se me presenta como el Vacio primordial en el que generar la vida.  Jugar a ser El Creador, La Diosa madre de todas las cosas.  Es bien interesante. 

Igualmente reconozco que la existencia de semejante Espacio o Kosmos informático muestra la enorme necesidad que el ser humano tiene de comunicarse, relacionarse, exhibirse, interaccionar con el medio. ¡¡¡Cuánta soledad¡¡¡.  Escuché y leí a Ken Wilber diciendo que su mejor cita sobre el por qué existe el mundo de lo manifestado (es decir todo lo que conocemos como materia dividida en reinos: mineral, vegetal, animal y humano... aunque escribiendo esto, me doy cuenta de que añadiría un reino anterior al mineral que sería el energético) proviene de un sabio maestro japonés que decía que Dios creó el mundo para tener con quien cenar (en otras palabras para jugar con alguien).  De ahí me viene la reflexión de que si como dicen muchos nosotros creamos a Dios por necesidad, para no sentirnos solos, entonces es que NOSOTROS SOMOS DIOS (En otras palabras regresando a ese orígen del japónés).  En fin que espero que se entienda, aunque en realidad es esta una larga introducción para hablar de lo que me ha hecho sentarme ahora frente al ordenador para CREAR EN EL VACIO esta revelación personal proveniente del visionado de la película de James Cameron:  SANTUARIO.  

Más allá de los comentarios sesudos de los crítcos cinematográficos o de los cinéfilos empedernidos (que pueden tener razón en un par de cosas como que la película es demasiado previsible porque se sabe quien va a morir y quien no, como que se les ha escapado contarnos qué pasa con dos de los miembros del equipo que primero nos los ponen como interesantes y después no cuentan nada de su suerte) lo que más quiero recuperar de esta película es, primero lo que me ha hecho sentir (y la verdad en muchos momentos me ha dejado sin aliento, he sentido miedo, en otros he llorado, en otros me he maravillado de la realidad magnífica tanto mineral como vegetal y sobre todo, en otros, he sentido la pureza viva de la naturaleza humana en acción. 

Lo que más me ha interesado en realidad es la parte didáctica de la película.  Enseña en toda su desnudez las emociones y sentimientos humanos más bajos y más sublimes. Se puede aprender sobre la envidia , la lealtad, la incomprensión (tanto de la propia sangre como de los amigos) , la rigidez, la inconsciencia, la traición, la soledad.  En todo momento de la película la toma de decisiones nos está recordando cómo en la vida ocurre lo mismo a nivel microscópico y no nos damos cuenta.  En la película toma el primer plano porque el resultado de la decisión es la vida o la muerte, inmediata, auténtica, irrefutable.  En cambio diariamente no tiene mucha importancia (aparentemente) tomar la decisión de tomar dos cafés seguidos o comerse una tarta de chocolate después de una copiosa comida.  Son decisiones que parecen intrascendentes al igual que despreciar a alguien o no tener un trabajo preparado a tiempo. En ese sentido esta película nos recuerda que cada decisión es importante porque como resultado algo muere o vive dentro de nosotros (una neurona, una proteina, una emoción se ahoga, un pensamiento se reprime, una palabra se pierde en el olvido) y vamos muriendo inconscientes de la gran maravilla que es vivir, el gran milagro que es tener un cuerpo con todos sus sentidos y vivir en medio de un mundo lleno de reinos en los que podemos sentarnos y reinar con sólo admirarlos.  
                                                
El valor y la intuición son factores claves para obtener el éxito en toda empresa que emprendamos y James Cameron al igual que en AVATAR nos lo quiere recalcar en SANTUARIO.  El santuario no es un lugar al que llegar,  no es la cueva definitiva que encontrar, no es ese lugar escondido que nadie ha visto y que yo deseo ser la primera en descubir,  NO.  El santuario no es un lugar sino un estado interior en el que la realidad es sagrada en cada INSTANTE.  Cada respiración tiene sentido.  Cada acción puede ser la última, de ahí que otra enseñanza de la película es la ACEPTACION DE LA MUERTE, como algo natural, inevitable, sublime diríamos cuando la Conciencia está presente.